Eufemismos

6 10 2008
Ramallah

Ramallah. Arafat empieza a desaparecer

Leía hace poco el texto de un activista español, muy de izquierdas, sobre su viaje a estas tierras. Y hablaba de que le tocó vivir una “acción de resistencia”. Que consistió en la voladura de un jeep de la policía de fronteras por parte de un comando palestino, con un muerto. El muerto en cuestión no sé si era druso o beduino, que los emplean los judíos en la policía porque no tienen complejos en zurrarles a los palestinos, que les han mirado siempre mal. Además del análisis, sencillote él (uniforme-malo, sea druso anatema, beduino sunní, o judío con pedigrí; palestino-libertad y amor), lo más llamativo era el eufemismo: ¿”Acción de resistencia”? Vamos a ver, llamar una acción de resistencia a una granada anticarro es forzar demasiado los conceptos. Acción de resistencia es lo que hace uno que prefiere ser arrastrado antes que ir por su propio pie. La diferencia es muy sutil, porque es “acción”, y por otro lado “de resistencia”. La resistencia es precisamente la acción negativa, actuar en contra, “inactuar”, o responder a “A” con “B”, no con “A”. A no ser que apliquemos la resistencia a las acciones de combate, a la guerrilla, que entonces la cosa cambia. Y a A le respondes con “A”, con “AA” o con “AAA”. Porque para sutilezas en combate, los judíos. Que distinguen sin dudar entre los sutiles matices de la preventive action y la paleta de colores de la preemptive action, y vaya si aplican las sutilezas. Que aunque en este caso forman parte de la extraña moralidad de la guerra, no son meros eufemismos.

Sin embargo, la acción de resistencia suele ser una manera de llamar finamente a lo que es un asesinato. Nos guste o no. Hemos sido testigos aquí de verdaderas acciones de resistencia: esposarse a una puerta para que los colonos no te desalojen de tu casa es una acción de resistencia. Lo otro, la granada es un atentado y un asesinato. Otra cosa es que seamos partidarios, por equis razones, del atentado y del asesinato, porque el otro lo haga antes o lo haga mejor, o lo vaya a hacer después. Eso, si queréis, lo discutimos. Ya sabéis que de razones andamos todos sobrados. Pero al pan, pan, y al vino, vino. Si un palestino mata en una “acción de resistencia”, está justificado. Pero si mata en un cruel asesinato, lo mismo alguien piensa que realmente ha sido moralmente reprobable. Hay todo un trasfondo intencional en el eufemismo. Dejémonos de categorizar abstracciones, de crear “sinergizaciones coyunturales”, de explicar con palabras complejas pensamientos muy simples, en lugar de hacer lo contrario: explicar conceptos complicados con palabras sencillas. Y si somos partidarios del asesinato -seamos judíos, palestinos, birmanos o de Palencia- pues lo decimos, y tan amigos. Pelillos a la mar.

Pablo





Dios y ADSL

5 10 2008
Linea disponible
Línea disponible
Linea saturada

Línea saturada

Todos me dicen que debería ser más ecuménico. Pero me alegro de que mi Dios tenga cobertura en los sitios más insospechados. Si el Dios de los judíos no tiene ADSL, hay momentos en que la línea se le va a sobrecargar.

Pablo





Estrella escondida

4 10 2008
Barrio Judio, Ciudad Vieja

Barrio Judío, Ciudad Vieja

Una de las mayores aficiones judías es plantar banderas, quizás por miedo a perder la cohesión nacional. Algo que no ocurre con los palestinos, que ponen carteles de chavales con Kalashnikov, otro día os pongo la foto. Pero eso es otra historia. No digo yo que no, que las banderas son bonitas, mas en su justa medida. Porque parece que Israel vive en una perenne fiesta de pueblo, con banderitas de plástico colgadas de cuerdas por todas las esquinas, y desde el más alto edificio oficial hasta el más bajo puesto de pipas, todos llevan banderita al viento.

Por eso, esta foto. Porque cuánto mayor encanto tiene esta estrella, escondida en el patio de una casa, que apenas se atisba entre las plantas al pasar por la calle. Has guardado la fe para ti, y por las obras te reconoceré como buena persona. No necesito de banderas, sino simplemente, al entrar y salir de casa, que este símbolo te (me, nos) recuerde “eh, tío, ¿has sido bueno?”. Quiero creer que está ahí por eso.  

Pablo





La Búsqueda

3 10 2008
Buscando, buscando

Buscando, buscando

El hombre se define porque busca, porque se reconoce limitado, contenido, y porque se distingue del mundo exterior. De hecho es maravilloso cuando el bebé comienza a separarse del mundo que le rodea, y comienza a reconocerse a sí mismo: yo no soy la cuna, ni el suelo, ni el techo. Mi mano es mía, la siento, este sonajero no soy yo, no lo siento. Incluso dado este paso, podemos dar el siguiente, que es el de com-padecerse, “padecer con”, volver a identificarnos con. Pero no nos liemos. Y vayamos a eso de la búsqueda.

Una supuesta conversación entre un soldado recién licenciado de un ejército cualquiera, y un rabino de cualquier religión:

-Rabino, he estado tres años sirviendo a mi patria, a mi pueblo, a mi Estado, a mi religión. He hecho cosas que me duelen en el alma, pero que me decían mis jefes que eran necesarias. He cumplido con lo terreno. ¿Qué debo hacer ahora para cumplir con lo trascendente? 

A lo que contesta el rabino: -Comprar dos congeladores, uno para carne, y otro para lácteos. Y dos pilas para lavar las dos vajillas, la de la carne y la de los lácteos. Y dos cuberterías, la de la carne y la de los lácteos. Y no comer jamás carne y lácteos conjuntamente.

La conversación es ficticia, pero lo de los congeladores es real. Si no demuestras la genealogía judía, el proceso de cualificación como tal, para una boda, por ejemplo (y aquí no existen las bodas civiles) dura varios meses, años incluso, bajo la supervisión de un rabino, que se fija en esas cosas. Cada año cientos de jóvenes recién licenciados de su servicio militar en Israel se marchan al extranjero por un año, a gastarse la paga, de un modo cuasi oficial, de tan corriente que es. Es curioso, muchos se van a la India, cuna de drogas y de espiritualidad. A seguir buscando, imagino.

Pablo





Cúpulas

2 10 2008
Cúpula de la Roca

Cúpula de la Roca

Un problema de cúpulas, tiene Jerusalén. Esta es una de ellas, si cabe la más impresionante, con cobre dorado donado por Hussein de Jordania (entre seis y siete millones de dólares), para reafirmar sus derechos de protección sobre los lugares santos del Islam. Desde la lejanía, destaca otra cúpula, la del Santo Sepulcro; a su vez, los judíos, carentes de cúpulas en la ciudad vieja, reconstruyen la sinagoga de Hurva, literalmente, “la ruina”, para tener su cúpula-símbolo. Mal presagio, de todas maneras, con semejante etimología.

Y es que de esto quería hablar. De las cúpulas grandes, mayores, gigantescas… y de su destrucción. En esta tierra hay un afán desmedido no sólo por asentarse uno mismo, sino por borrar los vestigios del paso anterior de cualquier otro. La Custodia de Tierra Santa ha elevado a la alcaldía de Jerusalén una protesta formal, porque en el Cenáculo de Cristo, antiguo convento franciscano, hay un asentamiento judío. Hasta aquí, todo dentro de la “normalidad”, salvo por el hecho de que como parte del asentamiento hay una sinagoga. Y como la sinagoga no puede soportar la cercanía de restos cristianos, los judíos se dedican con loable paciencia a eliminar metódicamente, piedrita a piedra, todo vestigio arqueológico del monasterio -hasta hace poco no sabían que los tres clavos en las jambas de las puertas eran un recuerdo de los tres clavos de Cristo, que los monjes clavaban allí. En cuanto lo supieron, empezaron a desaparecer-. El recinto no está cerrado, sino que grupos de turistas y peregrinos visitan el Cenáculo; por los rincones hay carteles, que indican que allí vive alquien (no me resisto a poner la foto de uno de ellos, ahí abajo os la dejo), y uno va paseando por el antiguo convento, convertido en vía pública. Como el destino es un cachondo, la comuna de colonos ha hecho un memorial de las víctimas del Holocausto en el viejo matadero de cerdos del monasterio. Aunque esta no es la mayor metedura de pata. Preguntad, preguntad por el homenaje a las víctimas de Masada, y luego me contáis.

La costumbre es común en el lugar: cuando en el 1948 la Legión Jordana tomó el control del barrio judío de la ciudad vieja (los palestinos no fueron jamás “libres”, siempre tuvieron la tutela de otro estado, y en esta vez les tocaba a los Jordanos), la Legión no sólo demolió la Hurva, sino todo el barrio judío. Hasta los cimientos, con una saña que recuerda la de nuestros vikingos de excursión por media Europa, a los alemanes de paseo por la otra media, o al teatral Delenda Est de Escipión, mientras va salando las humeantes ruinas de Cartago. Nuestros primos. Así que si la culta y vieja Europa ha caído, no hay por qué pensar que estos tampoco. Ni el dorado ni los carteles amenazantes, ni las protestas formales de los frailes protegerán de la destrucción. Esta ciudad es el ejemplo vivo de los ciclos del odio. Hoy construyo lo mío con una mano, mientras con la otra pulverizo tus restos. Así no hay cúpula que aguante.

Pablo  

Con cariño, a los profes de inglés

Con cariño, a los profes de inglés

 




Año 5769

1 10 2008
Rosh Hashana en el muro

Rosh Hashana en el muro

También es fiesta en Jerusalén occidental. En Israel. En las comunidades judías mundo adelante. Comienza un nuevo año, el 5769 desde que Dios creó el mundo. El estudio científico de los libros sagrados así lo atestigua. Que nadie lo dude. Así lo marca la Ley, así lo dicen los Libros. Javier, que comparte con nosotros mesa a menudo, y nos hace exégesis bíblica en las servilletas de papel emborronándolas con hebreo, arameo y griego, nos explicó una cosa curiosa, que aquí comparto.

La gran novedad del mensaje de Cristo fue el punto de aplicación de la fuerza. Los “otros grandes”, Confucio, Buda, Mahoma, Abraham, habían puesto o pondrían después el énfasis en aspectos externos a ellos. La Ley, el Camino, el Sendero. Pero sólo Jesús se señala a sí mismo y dice que Él es el camino. Parece una catequesis, pero nada más lejano de mi intención, os lo prometo. Además soy lego en estos temas, y va a llegar un teólogo de verdad a ponerme los puntos sobre las íes, lo veo venir.

Lo que sí sé, de fuente plenamente fiable, es que en Navidad, la Navidad cristiana, las iglesias en Israel se llenan de judíos laicos, que van a dejarse empapar de la mística de la alegría, del perdón, de la cercanía, de los villancicos. Del nacimiento de aquel que se opuso a la Ley y se señaló a sí mismo. Y esto no es teología, es un hecho social. Pasen y vean. É vero. ¿Conclusiones? No sé. O quizás sí, pero no las digo.

Pablo








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