Apenas unos datos:
Miguel Ángel Muguiro, Ángel Sanz Briz y Jorge Perlasca (Budapest): 5.200
Julio Palencia Tubau (Sofía): 150
Juan Schwartz Díaz Florez (Viena): -
José de Rojas y Moreno (Bucarest): 65
Bernardo Rolland de Miota (París): 2.000
Sebastián de Romero Radigales (Salónica): 517
José Ruiz Santaella (Berlín): -
Eduardo Propper de Callejón y Aristides de Sousa Mendes (Burdeos): 30.000
Cada grano de azúcar cuenta individualmente.
Pablo

Lo siento, pero no entiendo. “Plis”, ¿puedes explicar un poquito el sentido de esa lista de nombres y números? Tal vez sea ignorancia mía, pero no alcanzo a comprenderlo.
Hola, Ninfa, tienes razón, quizá me pasé de esquemático. Esta lista de nombres, en la foto -que es una lista mucho más larga-, es la de los “gentiles” que salvaron judíos en el holocausto. Por cada nombre, se ha plantado un árbol, que tiene su nombre a los pies, en una plaquita oxidada. Entre ellos están estos tres españoles, aunque hubo más, cada uno con su circunstancia. Y he puesto a su lado el número de judíos que salvaron. Cada uno de ellos tiene una historia que no le envidia nada a la de Schindler, pero no hay un Spielberg detrás para contarla. Como ejercicio bien bonito, prueba a buscar la vida y milagros de uno de ellos, ya verás. Al final se lleva uno una sorpresa. Es de agradecer que, acostumbrados a nuestro país de cainitas, de pronto te encuentres con gente así.
Acerca de los granos de azúcar, dice el Talmud que “quien salva una vida salva al mundo entero…”
Gracias, muchas gracias. Tu explicación llena de sentido una simple lista de nombres y números. Qué calor cobra cada uno de esos números sabiendo que detrás de ellos hay una vida salvada, y detrás de cada nombre una persona dispuesta a perder la suya por salvar la de los demás. Bonito. Grandioso. Reconfortante como para reconciliar con el género humano.