La Mercedes Benz

25 09 2008
Volviendo a casa en taxi-sherut

Volviendo a casa en taxi-sherut

Como he notado cierto debate y algunas risas soterradas, que aún encima me las escribís al correo personal en lugar de dar la cara y ponerlas aquí, pues debo sostenello y aumentallo: lo más radical de este lugar no son los asesinos ni los extremistas. Son los conductores. Este no es el único país donde se aparca en doble fila. Pero nunca había visto, en una calle estrecha, aparcar un tráiler y un autobús en doble fila. Para ir a la frutería, ojo, detalle no poco importante.

La foto de hoy es del interior de uno de los sheruts que nos lleva a casa, sacada entre los asientos delanteros. Y esas lucecitas del techo son eso, lucecitas en el techo. Y el color azul no es que haya probado a darle a los botoncitos de la cámara a ver qué pasaba, es que es la “luz de ambiente”, a fogonazos. Uno se siente como si estuviera en Pachá, Ibiza la Nuit o cualquiera de esos antros de chunda chunda, si no fuera porque además vas dando bandazos, frenazos y derrapes. O que cuando bajas y le das un empujón a la puerta corredera, te sientes como Mister T en el Equipo A, solo que en mareado y pusilánime, dando gracias al cielo por llegar vivo. Además de que la furgoneta de Mister T no se iba dejando las piezas por el camino. Y ya me tocaría las narices tener que ir al hospital por una mierda de accidente, en vez de por un intento de atentado. Que es lo suyo y lo propio, de este sitio, no?

Tras darle muchas vueltas hemos llegado a la conclusión de que el causante de esta desgracia de conducción es un componente vírico: afecta a cualquier ciudadano de Jerusalén, especialmente en el oriental, donde no hay policía de tráfico. De hecho, muchas mañanas -el silencio, los pajaritos, un ligero remanente de frescor nocturno, el día desperezándose- nos acercan a la universidad tres Kikos, gente muy maja, occidentales ellos, pero que tienen una media de un susto y dos animaladas por viaje. En la última, no me pude contener. Entrábamos en un cruce, a la vez que una furgoneta: ”Diego, cuidado, que viene uno”, “Cuidado que no frena”, “Que no para!”, “Tío!”, “Aaaaah”. Era una Mercedes Benz, un tanto desastrada. Digo la marca no por publicidad, sino porque no se me olvidará la maldita estrella de tres puntas frenando a dos centímetros de la ventana del costado, mientras pasábamos triunfantes en la dura pugna, manteniendo nuestra dignidad a salvo. Hasta P. soltó algún improperio menor. A mí me salió del alma: “Diego, cabrón, conduces como un palestino”. Ahora, en frío, reconozco que me equivoqué y que puedo herir sensibilidades étnicas paritarias. Es cierto, los judíos, cuando pasan por el lado feo de la ciudad, conducen igual de mal.

Así que si dejo de escribir en el blog por un día, no os preocupéis. No habrá sido un atentado, ni un soldado majareta, ni nada por el estilo. Lo más probable es que esté sentado en una calle viendo cómo el disc-jockey de mi disco-sherut discute con otro conductor, porque se habrá empotrado contra un tráiler que iba a dos ruedas. O algo así.

Pablo


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3 respuestas

26 09 2008
Esther

Dicen que en ningún sitio se conduce peor que oriente, donde los coches no van ni por la izquierda ni por la derecha, sino por la sombra. Mi experiencia no es tan aterradora como la de nuestro Apóstol Pablo en Tierra Santa, pero tengo que decir que he visto cosas peores (o cuando menos parecidas) en América. Aún se me ponen los pelos como escarpias al recordar a mi amigo André y a su coche de octava mano, parcheado por él mismo en el garaje de su casa, conduciendo a toda velocidad por la avenida que llevaba a la Universidad. Nunca he visto a nadie saltarse tantos stops y tantos semáforos seguidos como a André, mientras nos prestaba más atención a mí y a mi amiga en el asiento de atrás que a la carretera. Recuerdo que una vez, ligeramente nerviosa mientras el coche derrapaba al borde de una laguna, comenté: oye, André, ¿sabes que te oímos aunque no nos mires, verdad? No tuve demasiado éxito. La indirectas nunca han sido lo mío. Resumiendo: encomiéndate al santo milagrero de tu devoción, cierra los ojos y espera a que la cosa termine rápido…

26 09 2008
cati

No se por que me suena a mi eso de aparcar en doble fila, no respetar los pasos de peatones etc etc, ¿estamos hermanados con Jerusalen?
A partir de ahora, yo dire en Vigo, “¡si conduce como un Palestino!”
Cuidaros, y daros un bañito en esa playa, que aunque aqui tambien las tenemos el agua está más fria.

6 10 2008
Bianchi

La verdad Pablito…. es que viniendo de ti, no me creo nada, seguro que hacen una media de 50KM/h, pero tu acostumbrado a venir de Salamanca a 30… que se le va a hacer. Por fin os dais cuenta que no conduzco tan rápido, sino que me adapto a las circustancias.

Un abrazo

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