Las cinco diferencias

18 09 2008
Colegio El Pilar. Ciudad Vieja, Jerusalén Oriental

Colegio El Pilar. Ciudad Vieja, Jerusalén Oriental

Objetivo: Encontrar las cinco diferencias entre cada uno de los sujetos en cuestión.

Pistas:

Una es musulmana.

Otra es católica.

Otra es hija de Judío y musulmana, pero han decidido que sea musulmana.

Otra es la única que paga la matrícula del cole.

Y hay una que se manchó el uniforme a mitad de mañana.

¿Alguien se atreve a dar la respuesta?


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6 respuestas

19 09 2008
Michael Angel

¿Qué passssa? ¿Sólo se digna el autor responder a Óscar en este blog? ¿Los demás acaso somos… palestinos en Israel?

19 09 2008
maría rubio

Querido Pablo,
¿Sabes? A mí esta foto me trasmite coincidencias: cinco niñas, bonitas, coquetas, ilusionadas, que están haciéndose grandes en el cole. Mis sobris podrían sentarse a su lado y seguiría encontrando las mismas similitudes.

Seguro que ellas te vieron a ti como un muchachote, grandote y sonriente, que les pidió poder hacerles una foto en el recreo del cole.

Si fuéramos capaces de recuperar esa frescura, la sencillez, la naturalidad…

Buen fin de semana, muchachote :)

19 09 2008
Ninfa

¡Yo me atrevo! Lo que pasa es que no me sé la respuesta respecto a 5 diferencias. Me encantaría encontrar en cada una de ellas tantas diferencias que se convirtiesen para mí, cada niña, en una persona única, distinta irrepetible, digna de todo el respeto, todo el cariño, toda la ayuda para crecer y ser feliz. Lo de ser musulmana, de papás ricos, o de uniforme manchado… me importa menos. De acuerdo en que coinciden todas en ser bonitas, coquetas, ilusionadas. Sobre todo, personas. Ahí es nada. Y su concreción en el ser personas, mujeres. Ahí es, en 5 palabras, re-que-te-na-da. (Lo siento chicos).
(Me he metido también en el post anterior. Disculpen ustedes el retraso)

19 09 2008
Pablo

Hablábamos P. y un servidor sobre si explicamos bien lo de este cole, y creemos que no. Así que lo ponemos en negro sobre blanco. Este es el cole más económico de toda la ciudad. Apenas un puñado de euros al año. Y el año pasado sólo 5 familias (de unas 200) pudieron pagar la matrícula. Otras 40 fueron pagadas por otras instituciones religiosas de Jerusalén. Lo demás funciona a base de milagros. Y lo del uniforme es una inteligente manera de que el velo se quede a la puerta. Sin que nadie se sienta herido. Como el nivel es altísimo (de aquí van a la universidad, salen con idiomas, y con una mente abierta más que necesaria en estos lares) las familias eligen: velo o futuro. Por lo que se ve, gana el futuro.

20 09 2008
óscar

Nuestra sociedad contemporánea tiende mucho a poner el acento en esa cosa de “las diferencias”. Me parece natural y plausible que existan. Emanan en gran parte de esa capacidad que tiene el ser humano para ser libre… y ya sólo ése sería argumento suficiente como para defender las correspondientes “diferencias”. ¡Sólo faltaba!

Ahora bien, una vez dicho esto, vuelvo al arranque de este comentario. Creo que nuestros mundos tienden a obsesionarse un pelín con lo particular y distintivo. El problema no es que existan esas particularidades, el problema reside en descuidar aquello que compartimos: ser personas, ser humanos.

Puede parecer una obvia estupidez… Pero no sé, me temo que tal Perogrullo tiende a olvidarse más de la cuenta. Me encuentro tantos `cantamañanismos´ a los que continuamente se les llena la boca con “hechos diferenciales” y monsergas “identitarias”… Que acaba siendo oxigenante recordar aquello que está por encima de esas ensalzadas distinciones. Convendrá no olvidar que en algunos círculos:
1. la burda tergiversación sustenta todo el simulacro diferencial;
2. existen diferencias jaleadas, aplaudidas y subvencionadas (las que ellos han decidido que son las “buenas” y “respetables”), mientras que le negarán al díscolo la posibilidad de ser diferente… a su diferente manera. Así pues, `los posturitos diferencialistas´ en realidad no reivindican el legítimo derecho a la diferencia, sino tan sólo y únicamente SUS discrecionales diferencias; y
3. la particularidad deja de ser optativa, para pasar a ser una completa y coactiva obligación.

Hace unos años Coca Cola realizó un anuncio audiovisual en el que un atleta de determinados rasgos físicos proclamaba: “Creo en una raza superior”. Lo decía con firmeza, rigidez y tono serio. Sonaba a lo que sonaba. Pero el anuncio seguía, y se iban sucediendo planos de otros atletas –con otros rasgos físicos y otra procedencia geográfica y cultural- que también repetían el mismo mensaje. Toda esa variedad de deportistas remataba posteriormente el mensaje: “Creo en una raza superior… compuesta de muchas razas”.
Era un mensaje contra el racismo, de sencilla extrapolación hacia cualquier otra seña o identidad de aquellas que tantas veces se fanatizan.

La idea de ser iguales, aun siendo distintos, no siempre encuentra –en pleno siglo XXI- la desenvoltura que cabría presuponer. El acento parece ponerse en las traídas y llevadas diferencias, más que en esa sencilla “particularidad”… que supone ser persona. “Lo que nos une” –como reza el lema de UPyD- nos recuerda algo de esto. Un recordatorio básico y compartido (la cohesión que supone ser humanidad), lejos de cualquier sofisticación torticera, y lejos de todos esos artificios que tanto engatusan a oportunistas identitarios.

óscar s. a.

24 09 2008
Cris

A diferencia de la religión, son completamente iguales, cinco niñas, que miran a la camara sonriendo, unas más tímidas que otras, pero que ven en el individuo que saca la foto un niño con cuerpo de hombre. Que sigas viendo las cosas con ojos de niño, Pablusky, que es como mejor se ve la vida. Es obvio que la economía o la religión puede que las separen fuera de las puertas de ese colegio, pero sus almas se leen en sus ojos y se ve que hay, cómo lo diría, “feeling”, amistad entre ellas, qué importan las creencias, las economías o los uniformes, son personas, y merecen respeto y que en sus pequeñas vidas, rezo por ello, sigan así de felices cuando crezcan.

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