¡La tumba esta vacía!

11 09 2008
Mediodia en la basilica del Santo Sepulcro

Mediodía en la basílica del Santo Sepulcro

Es cierto. Yo lo he visto. Y doy fe de ello. El sepulcro está vacío. Cuantos aquí leéis nos conocéis un poco, y algunos un mucho. Y sabéis que además de ser tremendos pecadores, o quizás por ello mismo, algo bulle dentro de nosotros. Muchos hemos caminado codo con codo, compartido sombra y senda, hemos perseguido estrellas y hemos llegado (o no) a Santiago, Colonia o Sarajevo. O a donde se tercie. Con muchos otros, el camino ha sido interior, que también es duro, y no menos importante. En cualquier caso, sabéis que ni P. ni yo somos de ningún modo fetichistas en cuestiones religiosas. Especialmente un servidor, al que una procesión, una saeta, el “santo dos croques”, o ciertas advocaciones de cercanías le dejan completamente frío. Dicho sea esto con todo respeto para con vuestros santos y patrones locales. De una frialdad completamente luterana y peligrosamente herética, que dice P.

Jerusalén, al igual que cualquier otro sitio de contenido espiritual, es propicia a la proliferación de estos “fetichismos”: Jesús estuvo aquí. “No, aquí no. Dos metros más a la derecha”, nos contaba con sorna un experimentado guía, cuando hablábamos del historicismo compulsivo y del sentido profundo de la creencia. Nada más poner un pie en la Ciudad Dorada recorrimos los emblemáticos lugares. El calor, la enorme cantidad de turistas-peregrinos, la mirada en la nuca de los soldados y sobre todo, ese escudo del “no fetichismo”, de que lo que importa es la fe y no la constatación histórica, nos llevaron a un paseo ligero, de los que no llevan a nada, de los que te dejan cansado pero vacío por dentro. Cuestionas si todo esto es lo que lleva al paroxismo religioso a tantos y tantos, sin encontrarle sentido ni razón al asunto. Así que hoy hemos decidido subir de nuevo a uno de los sitios más importantes, el Santo Sepulcro. Hoy hemos subido con otra idea, curiosa cuando menos. Y por ello la pongo aquí: el Santo Sepulcro es todo lo contrario del fetichismo religioso. No por ninguna de las razones antes esgrimidas -sigue habiendo calor, turistas y soldados- sino por todo lo contrario: no hay nada que venerar. Irónico, ¿no? Entras en un sitio para descubrir que no hay nada, que está vacío. Y esa es precisamente la raíz de la fe. La gran noticia. Así pues, os la cuento. ¡El sepulcro está vacío!

Ahora bien, como vivimos en época de posmodernidades, alguno podrá pensar que algún ladrón visionario robó el cadáver de un nazareno. Si es así, puedo intentar ponerle en contacto con Dan Brown, que seguro le interesará el guión. Yo prefiero creer la otra verdad. No sé si es más fácil, pero sí mucho más bonita. ¡Resurrexit!

Pablo


Acciones

Información

4 respuestas

11 09 2008
mcachis

Joé!

Vaya que si está vacío!!!. Más nos vale a todos…

Leyéndote me acuerdo de aquella visita que hice con mi costilla a la tierra de los flamencos, a Brujas, y de nuestra visita a la basílica de la Santa Sangre. Tuvimos la suerte de que nuestra visita coincidió con el momento de la semana en la que se venera la “Santa Sangre”. Estabamos allí, recogidos, en una preciosa iglesia sin saber que lo que allí tenían. Y entonces anunciaron que se iba a exponer la reliquia para su veneración. Fue una cosa rara. Allí había un curilla que sostenía un tubito de cristal en el que se intuía un líquido más bien acuoso y sucio de color rojizo. La “Santa Sangre” de aquel que salió por patas del sepulcro que habéis visitado. Confieso mis dudas al respecto de la veracidad de aquello, pero el tembleque y la emoción al acercarme no me la quita ya nadie. Reconozco que en ciertos aspectos me acerco a esa “frialdad completamente luterana y peligrosamente herética, que dice P.”, pero al fondo del pozo sigue corriendo el agua con fuerza.

Es curioso. Leyendo lo que escribes (o escribís) y los comentarios de todos los demás, me quedo con la sensación de que a través de vuestro viaje, cada uno va haciendo otro viaje de recuerdos y vivencias pasadas… Son otros viajes. Son otras vivencias. Recuerdos de algún modo similares…

Pero bueno, el caso es que resucitó y que se marchó de ese sitio que debía de estar frío, oscuro y húmedo a darse un paseo y ver el paisaje con los amigos, que, aunque a veces te quedas a medio camino, es lo bonito de pasear.

Ps- Jopé! La de gentes que reencuentro por aquí. La de paseos que he dado y paisajes que he visto. La de silencios compartidos…

12 09 2008
Esther

Hay sitios que comueven porque tienen siglos, sudor y sangre impregnados en las piedras y esto me vale para la Catedral Colonia, el Partenón de Atenas y las Pirámides de Egipto… ¡hasta para los ovnis pintados en rojo de las Batuecas! ¡Pardiez! ¡Que a hereje no me gana nadie! Además, como dice mi sen-sei, lo importante es estar en armonía con el Universo, cargarnos de energía positiva y no desear mal a nadie, algo que hacía bastante bien ese señor cuya tumba vacía visitásteis. Vamos, que el principio es el mismo y el amor es bueno en cualquier circunstancia.
Habrá que ir otra vez a las Batuecas para asegurarnos de que nadie ha profanado aquel ovni…

12 09 2008
María

Cierto es, resucitó y el vacío y la sencillez conmueven más que nada, más que las imágenes del Jesús barbilampiño de los primeros frescos o el barbudo flaco y sufriente de los pasos de Semana Santa. Y he de añadir que las montañas y el cielo de Covadonga me conmueven más que la Santina (mis convecinos me perdonen), como conmueve más Iguazú que Nuestra Señora Gaucha del Mate (que existe, doy fe de ello con estampitas) y como conmueven más los campos de castilla al atardecer que Nuestra señora del abrigo de lana merina vallisoletana (que acabará existiendo, ya veréis, es cuestión de una o dos legislaturas).
Disfrutad mucho de esas nuevas experiencias. A mí ya me estáis animando a peregrinar a Jerusalén cual musulmana a La Meca.

17 09 2008
Willie

Pues debo decir que también a mí, dicho sea igualmente con todo respeto, una procesión ” una saeta, el “santo dos croques”, o ciertas advocaciones de cercanías ” me dejan completamente frío. Y no solamente “de una frialdad completamente luterana y peligrosamente herética, que dice P”, sino con un sentimiento que raya lo iconoclasta.

No hay que olvidar no obstante que todo lo mencionado es un medio para un fin, y que teniendo ya el fin podemos prescindir del medio. Lo importante es la Fe que subyace debajo de todo esto.

Respecto a los Santos Lugares, decir que poco importan dos metros a un lado o a otro. Lo que importa es saber que ESE es el Gólgota ( que no ha podido moverse mucho ), que el Lago de Genesareth sigue ALLÍ ( poco importa el lugar exacto del desembarco en aquel particular Día D ), que el Monte de los Olivos sigue siendo monte y con olivos, y que el camino de Jerusalén a Jericó no ha podido variar mucho su trazado.

Y parafraseando al tipo ese, Mcachis, menos mal que la tumba está vacía, porque como decía otro Pablo algo más famoso — solo por ser más temprano en la Historia, solo por eso, eh ? — “Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra Fe”.

De modo que Resurrexit, alleluia, sicut dixit, alleluia…

Deja un comentario