Cinco días para emprender el vuelo a Tierra Santa. Y como parte de la aventura, nos embarcamos en este diario. ¿Que por qué, que quiénes somos? Y sobre todo, ¿por qué escribimos nuestras andanzas? Como dijo mi compañero de viaje cuando le propuse abrir este blog (“déjate de chorradas, conmigo no cuentes”), un diario público no es más que un ejercicio de presunción y vana fatuidad. Creer que tus nimias historias le importan a alguien más que a ti mismo. Es posible. Por eso no centraremos este blog en nosotros. No tenemos nombre, da lo mismo, es lo de menos. Call me Ishmael. Por ejemplo. O Pablo o Pedro. O Samuel, o Jonás. Que cualquiera de ellos es muy bíblico y viene a tono. Poco a poco, si viene a cuento, iremos desvelando pequeños rasgos, pinceladas de nosotros; pero eso no será lo más importante. Queremos que lo importante de este diario sea contar, sin más pretensiones, un viaje. Una descripción por aquí, una reflexión por allá. Nada más. Quienes nos conocéis -y para vosotros está escrito este blog-, ya sabéis nuestros defectos. No hace falta que os los contemos. Para los que no nos conozcáis, echad a volar la imaginación. Hacednos bellos, guapos, perfectos. Aunque sea mentira. A todos, intentaremos daros unos minutos de lectura, una sonrisa o una lágrima. Lo que encontremos en Jerusalén.
Pablo
“Déjate de chorradas”, vaya una frase mítica del elemento R de esta dupla de aventureros.
Un placer saber de vosotros. Que sigáis bien. Abrazos!
¿Pedro y pablo? ¿Quiénes sois, los picapiedra? Ahora sólo os falta decir “oye enano, mira estos israelítas cómo se dan de carramochones contra los piedros”. yo por mi parte estoy intentado crear un tipo de oración naútica que se va a llamar el piraucho de las lamentaciones, para que puedan venir todos los marinos a darse pirauchazos.